domingo, 14 de julio de 2013


Sobre Helmut Lachenmann comparto debajo un pequeño comentario de Peter Becker, pero yo debo decir antes que nada, después del increíble concierto del Cuarteto Arditti, perdón mil veces o cien mil veces a Helmut Lachenmann, sólo un ignorante -como yo- pudo poner en duda alguna vez (en privado, jamás en público por suerte) su enormidad como compositor, perdón y perdón otra vez. La realidad es que con la interpretación que escuché el sábado en el Colón apareció por primera vez para mi una dimensión en la música de Lachenmann que antes, en varios discos y partituras, no creí posible. Su música es simplemente extraordinaria y original como muy pocas, pero esta dimensión aparece en la audición en vivo. Alguna vez tendremos un sistema que pueda registrar eso que ocurre en la sala. Va el comentario (traducido) de Becker, es una introducción, no mucho mas, pero se trata de lo mas ajustado y preciso que he leído sobre los cuartetos de HL, me refiero a artículos de divulgación e introductorios, ya vendrán los otros, paciencia. 

"Gran Torso supone un giro dentro de la práctica compositiva de Helmut Lachenmann. La obra expone de manera ejemplar una noción de material no definida ya por el sonido en tanto que resultado de una construcción abstracta, sino basada más bien en las condiciones mecánicas y energéticas de producción del propio sonido y en el concepto de ‘música concreta instrumental’. Transformado en un organismo  sonoro de dieciséis cuerdas, el cuarteto de cuerda, siguiendo las minuciosas instrucciones referidas a notación y a modos interpretativos, se aventura mucho más allá de los límites habituales de esta formación instrumental. Las explicaciones, formuladas a la vez con la mayor precisión, inaudita imaginación y poderoso sentido lúdico, revelan que Lachenmann es un investigador y creador de sonoridades de primer orden. El hecho de que esas instrucciones –relativas a la afinación (o la escordatura) de los instrumentos, a los numerosos gestos de pulsación y amortiguamiento y a las diferentes posiciones del arco, así como a la intervención del cuerpo, clavijas o mástiles– se detallen con la máxima exactitud parece probar que el título, Gran Torso, no hace referencia a un opus defectum, sino que estamosante una obra que, intencionadamente inacabada, da muestras de una consumada perfección. De este modo la presente grabación de Gran Torso evoca en el oyente la asociación de un proceso sonoro por el cual los intérpretes, haciendo gala de increíble derroche físico, parecen cincelar al buril una especie de torso esculpido. Imagen que no resulta menos válida –de distinto modo, no obstante– para referirse al Cuarteto de cuerda nº 2 Reigen seliger Geister (Ronda de los espíritus bienaventurados) de sonoridades espiradas y sopladas, con sus múltiples superposiciones de flautandi fantasmagóricos y sombríos, mostrando a la vez un polo opuesto hecho de pasajes en pizzicati magistralmente desarrollados, sin olvidar la ‘escordatura salvaje’ del final de la obra, obtenida mediante la manipulación a voluntad de las clavijas. Y si el subtítulo del Cuarteto nº 2 alude a la gravedad del mundo de los espíritus del Orfeo de Gluck, el del Cuarteto de cuerda n° 3, Grido, remite a la Dramatis personae, a ese Arditti Quartet al cual la pieza está dedicada: las iniciales de los nombres de sus miembros en aquel momento – Graeme Jennings (segundo violín), Rohan de Saram (violonchelo), Irvine Arditti (primer violín) y Dov Scheidlin (viola)– configuran la palabra ‘Grido’ (grito en italiano). Las técnicas interpretativas nuevas y antiguas revelan aquí una nueva expresividad, sin que pueda con todo hablarse de la serenidad propia de una obra de madurez: fisuras, rupturas, cuestionamientos y enigmas hacen constantemente aparición. Es ese misterio que acompaña, como inevitable corolario, cualquier exploración relacionada con la materia sonora; aunque lo cierto es que está instalado en la naturaleza misma de la música, como en la de cualquiera de las demás artes".

Oscar Edelstein

lunes, 8 de julio de 2013

Concierto del Quinteto Alunco del sábado 11 de mayo en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes


Concierto del Quinteto Alunco del sábado 11 de mayo en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes

El quinteto está integrado por
Soko: Flauta Traversa
Martin Proscia: Saxos
Mauro Vicino: Guitarra
Cristian Ferreira: Contrabajo
Hernan Mendelman: Bateria

El Quinteto Alunco presentó una propuesta imaginativa y potente como pocas. 

Los que asistimos al concierto del sábado pasado en esa casona iluminada ahora por el Fondo Nacional de las Artes, que antes fuera de Victoria Ocampo, pudimos comprobar que la música de avanzada - hoy y acá - pulsa con una vitalidad formidable y que sus jóvenes herederos pueden plantearse aventuras tan novedosas e imaginativas como intensas. 

Este quinteto se propone recorrer las delgadas líneas entre composición e improvisación semi-pautada, también entre lenguajes musicales complejos y aquéllos considerados como mas figurativos, o directamente populares, algo que desde hace un tiempo se discute en todos los niveles de la creación musical y que viene marcando mucho mas que una tendencia. Sí, porque la música popular (digamos, y abrevio) tiene desde hace mucho tiempo una concepción que excede larga y espléndidamente lo que alguna vez la musicología de escritorio (también abrevio) categorizó como músicas bajas o altas. Con el olvido suficiente que produce un saber conciso y una práctica disciplinar rigurosa, el grupo se movió por sobre estos esquemas y brilló en los hallazgos de una poética musical que anima, que ilusiona. 

Una música de los bordes, hecha con alegría e inteligencia, mas en la calle, a la intemperie, que al resguardo de ciertas formalidades que sólo atrasan los relojes. 

Pero mas allá de lo mucho que desdibujan o imprecisan entre materiales, organizaciones o géneros, está lo que esta música produce como discurso, la sensación de estar escuchando a un grupo que tiene algo esencial para decir, y que ese decir se inscribe en una historia que no es la mera repetición de lo aprendido. 

Se trata de instrumentistas-compositores con fuertes rasgos personales que decidieron pensar y actúar en bloque, desdibujando anaqueles varios de bibliotecas importantes, entre ellos la clásica idea del autor compositor dueño absoluto de la obra de marras, o la otra, que nos dice que improvisar es hacer algo apenas espontáneo, sin forma y permutando en directo por sobre lo adquirido como género o estilo. Vamos! Y así, sueltos de cuerpo y conciencia van en pos de una nueva forma de hacer música contribuyendo a una corriente de pensamiento y acción que está llamada a configurarse como una nueva e importante corriente estética. Sin camellos, como el corán según Borges, pero también absoluta e irreductible en la búsqueda de una identidad genuina. 

Me impresionó que siendo un grupo nuevo - esta fue su primer presentación como quinteto en público- sonaran ajustados y coherentes, algo que no ocurre sino luego de muuuuchos ensayos. Tal vez porque Proscia y Vicino vienen tocando juntos desde hace un tiempo y esto ha marcado el curso maestro del quinteto, quizás porque Soko entiende todo lo que ellos proponen, rápido, y se despliega fibrilante como un haz de toques y pulsos, o porque Ferreira y Mendelman sostienen a los tres con una red de sangre colorada, a sabiendas que la rítmica es mucho mas cuando está diseñada como arquitectura profunda, en los pliegues de las métricas o los acentos fuertes, pero lo concreto es que los cinco, en varios, muchísimos momentos, funcionaron como esos grupos históricos, transmitiendo la sensación de seguridad que sólo producen las convicciones sensibles cuando se manifiestan en el acto de hacer y hacer y hacer. El concierto fue bellísimo, y todos así lo vieron. La idea misma del ritmo espacial, las técnicas extendidas pero propias, fruto de una elaboración personal –en esto Proscia, sobretodo- y no usadas como marca de moda, o el uso de la densidad o el color para generar perspectivas, volúmen, sombras, curvas, movimiento, que no deja de lado la sutileza motívica y el modo en que conducen a ese discurso a un lugar no seguro, pero cierto, y siempre extrañado: el misterio de lo nuevo contra la ilusión que generan los recuerdos evocativos, las reminiscencias –una parte apenas de la memoria - cuando se vuelve sobre lo entendido para revisarlo, para reformular la cita del tema y conversarlo con los otros, escuchando lo que el otro distinto tiene para decirnos. 

Este grupo es inteligente y sus integrantes están formados, no hay ingenuidad ni casualidad en sus músicas, pero es elogiable su entrega de dar todo, todo el tiempo, con una inocencia que obliga a escucharlos, también, sin prejuicios ni demasiados pensamientos, mucho menos con los rígidos presupuestos racionales de la convención de oir. Música que dice mucho mas cuando menos palabras podemos colocarles, poética de las tensiones y el color, que hace respirar hondo y comprender todo sin hablar. 
Acá recordé que este grupo se remite a otros cercanos que le dan un contexto mas amplio y de apoyo, todos músicos muy jóvenes e hiper generosos -porque dan infinitamente mas de lo que piden- 
y tan intuitivos como educados, como son los que integran hoy el Encuentro Argentino de Improvisación, en donde ya hay verdaderos atletas del sonido imposible, artistas y músicos importantes, que no se dan a si mismos importancia y que sueñan con la sabiduría que nos da siempre el descampado o el vacío. Lejos de todo reparo institucional o académico falso, al afuera sin fin, a ese ilimitado horizonte al que se llega desde un chiquito camino pétreo, recontra curvo zigzagueante ensortijado, lleno de tantas dificultades como alegrías. 

Lo curioso es que lejos de perderse cada uno de sus integrantes en ese discurso planteado como múltiple y por momentos muy complejo, sus capacidades individuales surgen desde ese "colectivo" con mayor nitidez. Planetas de constelaciones pronunciadas por un nuevo orden se piensan y muestran como conjunto de colección que actúa de forma parecida a la idea del timbre moderno, en donde cada uno de los elementos o componentes trae y expone su propio cuerpo, completo, y sin embargo se remite a un sistema mas amplio que lo contiene, expresándolo sin limitarlo. 

Allí, dentro de texturas muy elaboradas y siempre en tensión con algunos sujetos temáticos de orígen, lo que les da un pie apenas para comenzar, ellos fluyen, viajan, vuelan, zumban, susurran y retumban juntos, conjugados entre verbos de tiempos diferentes y nadie podrá confundir jamás a uno con el otro. Esa idea de textura múltiple, que es siempre realización tímbrica y espacial, esa razón de ser de una nueva estructuración discursiva, los marca y conduce.

El público, muy nutrido y variado entre los que había artistas colorinches, intelectuales de años cargados, poetas amigos, muuuuchos músicos tan jóvenes ellos, actores, todos sumándose a ese clima de fiesta cultural que se genera sobretodo en Buenos Aires cuando los asuntos pasan por “ahí”, todo el público- dije- festejaba con pequeños gestos cómplices y en silencio de misa pagana cada “pase” de dúos o tríos, cada giro, las entradas conjuntas a ritmo dividido, las solitarias exposiciones y las curvas tímbricas con circulaciones sobre topologías coloreadas, fosforescentes, por uno, dos, tres o los cinco, la sutil resplandeciente entrada de los temas. El quinteto iluminaba a todos con una sonrisa contagiosa, pacífica.

Siempre hay que lamentar alguna pérdida, la ausencia, un hecho, algún algo que denote mas la satisfacción del asunto presente: yo lamenté – aclaro que luego, no en el momento, y al minuto exacto, se me pasó- la deserción de lo que antes llamábamos “críticos musicales” en este tipo de conciertos mas jóvenes. Me pregunté –por un minuto, no mas, lo aclaro otra vez por si hiciera falta y que nadie se confunda conmigo- si aquéllos que antes estaban ahí para apoyarnos han perdido la pasión o el interés genuino por estas músicas, que siguen siendo la única posibilidad de ir creciendo hacia una estética propia y con fuerza, desde acá, novedosa movilizadora juventud que siempre enseña algo. Luego -al minuto, vale la repetición, disculpen- entendí que quizás hoy mas que nunca antes, la verdad que es la realidad, está en los escenarios y en la calle, se juega ahí, por delante de todos los diarios, de la tele, la web, las revistas especializadas de casi todos los géneros, llegando inclusive este futuro devenir hasta los papers o los trabajos serios y académicos, porque mientras la mediocridad insensible y repetitiva se sienta y acomoda su gordo culo recto acorbatado en todos esos sillones confortables y desde allí dicen algo ya mas pensado y archisabido que el teorema de Pitágoras, la música y la poesía resisten, siguen su curso, sin considerar ni pretender otra cosa que ese cielo que llamamos arte, o vida de artista, que es futuro siempre, poesía, y que eso está allí, en las calles, como siempre que se pierde, lo encontraremos ahí, en el río de crecida, pues...
“No olvidéis amigos que la poesía, si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva, es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin”

Fue un bellísimo concierto y mi corazón está allí, aún con Uds, quinteto Alunco! 

Oscar Edelstein